La noche se desvanecía y los idealistas descansaban sus mentes,
Mientras la piel del unicornio se hacia notar a plena oscuridad,
La luz que emitía era demasiado inevitable,
Mis ojos se enfocaron en el y no dejaron que pestañee.
Sin dejar respiro se acerco a mí y me mostró su pata,
Y me dijo: tómala y quebrala.
Y le replique que no lo haría.
El contesta y me dice: vez que no soy frágil.
Todas mis palabras se borraron y solo deje que el tiempo pasara.
A cada minuto note que el unicornio se interesaba más y más.
Sentí basilar su pecho y de pronto acudió a el, la culpa…
Me sentí sin mensajes y me vi vencer por el sueño.
Cuando me creí en un sueño, el unicornio pellizca mi brazo despertándome por completo.
Justo en ese momento volví a creer en las casualidades.
la sangre de unicornio es mas dulce que el frizeé azul.
ResponderEliminaraún recuerdo los caballos
ResponderEliminarbajo la luna
aún recuerdo dar a los caballos
azúcar
yo aún no tenía 5 años
pero me acuerdo;
dios mío qué fuertes y buenas
aquellas lenguas rojas que babeaban
desde sus almas.