Hoy el día se torno extraño.
Los alabados se volvieron bufones
y mis poderes funcionaron por primera vez.
Estaba muy emocionada
por mostrarle al mundo mi misión en la vida.
Primero compre un catalogo de magia,
luego intente hacer sonreír a una familia
de Nazis y después a la mía.
Montones de burbujas volaban
atrapando objetos
y bailando a través de mi canto.
- Al fin logre sorprenderlos - Pensé.
Hasta que como siempre
un alma celosa
trato de develar mis trucos
en pleno acto,
pero no logro lo que quería.
Sonriente de tal victoria
entre a mi hogar a celebrar
con un buen vino,
pero cuando levante el vino
se volvió gigante
y se resbalaba de mis manos.
Cuando pensé que
habia logrado guardarlo,
escucho un estruendo
proveniente del refrigerador.
Abro la puerta muy aterrado
y todo un liquido bordo
invadió mis pies.
Cuando abro por completo la puerta
veo que la frutas estaban
arruinadas y millones de cristales mirándome,
esperando atacar.
Cuando intente correr
ya era tarde,
ellos se punzaron en mis piernas,
derribando mi estabilidad
y logrando dejar mis ilusiones de lado,
sedando mi cuerpo con su veneno.
Hasta que una luz clara invadió mi ser,
trasladándolo hacia mi cuarto
donde desperté desconcertada
sobre mi futuro incierto,
pensando en que todo podría volverse
una triste realidad.
